Valle de Los Caidos (Excursión en Taxi 45 €) Con 1 hora de espera

05.09.2018

El Valle de los Caídos es una basílica católica (Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos) y un conjunto monumental español construido entre 1940 y 1958 y situado en el valle de Cuelgamuros, en el municipio de San Lorenzo de El Escorial, en la Comunidad de Madrid. Se encuentra en la sierra de Guadarrama, a 9,5 km al norte del monasterio de El Escorial. 

En su diseño participaron los arquitectos Pedro Muguruza y Diego Méndez, correspondiendo las esculturas a Juan de Ávalos y Taborda, entre otros. La cruz tiene 150 metros de altura y brazos de 24 metros cada uno.​ Algunos expertos lo consideran «una exhibición ciclópea de kitsch cristiano»​ y entroncado con una concepción propia del nacional catolicismo. 

El conjunto pertenece a Patrimonio Nacional desde su apertura al público el 1 de abril de 1959. Desde 1990 el número de visitantes oscila entre los 150 000 y los 500 000 al año.

Francisco Franco ordenó su construcción, y está enterrado allí junto con José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española, además de 33 872 combatientes en la guerra civil pertenecientes a ambos bandos9​. Los columbarios están detrás de las dos grandes capillas del Santísimo y del Sepulcro (ambas a los lados del crucero) y de las seis laterales de la Virgen ubicadas en la nave. No hay separación por bandos, unos y otros están entremezclados.10​ Con oficialmente restos de 33 847 personas distintas,11​ y calificada la «mayor fosa común de España»,​ de acuerdo con una fuente del Valle incluida en un artículo publicado en El País en 2008, la exhumación de cadáveres sería imposible dado que estos habrían acabado formando parte de la propia estructura del edificio al haber sido empleados para rellenar cavidades internas de las criptas,11​ y, que gracias al efecto de la humedad, habrían acabado conformado un «cadáver colectivo indisoluble». Pruebas de CSIC en 2018 así lo confirman.​

En 2012 finalizó una restauración parcial. En 2018, las visitas se multiplicaron en un 103%, alcanzado las más de 4.000 por cada fin de semana con motivo del anuncio de la posible exhumación de los restos mortales de Franco

El monumento está situado en el valle de Cuelgamuros, en el extremo sur de la sierra de Guadarrama. Como el resto de la sierra, el entorno del valle está compuesto por grandes formaciones graníticas, y su vegetación predominante son los bosques de coníferas, aunque también destacan los robles, algunos olmos y entre los arbustos, jaras, romero y tomillo. Está flanqueado por varias colinas y lo surcan algunos arroyos: uno de ellos, el Boquerón Chico, tiene una presa y surte de agua al monasterio.

Está enclavado en el término municipal de San Lorenzo de El Escorial. El recinto, con sus edificaciones, constituye un predio, acotado y tapiado, formado por 1365 hectáreas, que limitan al norte con el municipio de Guadarrama y al sur con el arroyo del Guatel, finca de la Solana y monte de La Jurisdicción. Discurren al este la carretera de El Escorial a Guadarrama y finca La Solana, y al oeste los términos municipales de Peguerinos y Santa María de la Alameda. Su altitud está comprendida entre 985 y 1758 metros sobre el nivel del mar, perteneciente esta última al Risco de los Abantos.

Cuelgamuros se encuentra en la sierra de Guadarrama, y casi equidistante de Madrid (58 km), Ávila (55 km) y Segovia (50 km). Al Valle de los Caídos solamente es posible acceder a través de la carretera M-527.

Conmemorador de la guerra civil, fue concebido por Francisco Franco con la finalidad proclamada de rendir honor y enterrar a aquellos que cayeron luchando en su "gloriosa cruzada". Pero ese propósito inicial se modificó y el Decreto-Ley de 23 de agosto de 1957 estableció que el monumento, dentro de una política guiada por "el sentido de unidad y hermandad entre los españoles", había de ser un monumento a "todos" los caídos.​ Por ello, en Circular enviada por el Ministro de la Gobernación en 1958 para empezar a organizar los traslados de los cuerpos al monumento, se hablaba de los caídos "sin distinción del campo en que combatieran". Algunas fuentes lo consideran exaltador de la dictadura franquista.​ También se afirma que la figura del dictador alcanzó tal nivel de identificación con la obra que habrían de pasar generaciones antes de que esta pierda su «estremecedora simbología» y se convierta en un hito más.6​

La idea del monumento surgió de Franco que mediante dos decretos de 1 de abril de 1939 y 1 de abril de 1940 se decidía construir un monumento conmemorativo para honrar la memoria de los caídos.

Los trabajos comenzaron en 1940 y concluyeron en 1958, siendo inaugurado oficialmente el 1 de abril de 1959. Se levantó según proyecto de Pedro Muguruza que trabajó de 1940 a 1950, año en que fue sucedido por Diego Méndez, quien dirigió las obras hasta su conclusión.

En noviembre de 1950 se terminan las obras de la actual Residencia y se aprueba el proyecto de la cruz, cuya construcción se inicia en 1951; en 1952 se proyecta la explanada y se aprueba la ampliación del hueco de la Cripta, cuyos trabajos continúan en 1953 y 54, en que se proyectó la terminación del crucero. Iniciase en 1955 el revestimiento de cantería de las paredes y bóveda de la cripta, galerías y sacristías. Corresponde al año 1956 la realización del coro, altares y pavimentación de la cripta; por último, en 1957, se proyectó el pórtico posterior y el gran claustro, el Monasterio y el Noviciado, obras que concluyeron en 1958.​

La construcción de la gran cruz monumental, obra de Diego Méndez y decorada con esculturas de Juan de Ávalos, no fue idea del general Franco según afirma Juan de Ávalos, sino de Casto Fernández-Shaw.

En la abadía se encuentran en 19 archivos las fichas con los datos de aproximadamente la mitad de los allí enterrados. Se desconoce la identidad de la otra mitad, existiendo varias hipótesis, y siendo casi seguro que fueron recogidos de fosas comunes de Brunete, Grado, Gandesa, Tarragona, Badajoz o Teruel entre otras, después de la Guerra Civil y hasta 1983.

Según la investigación de Joan Pinyol, al menos 500 cadáveres fueron trasladados sin el consentimiento de sus familiares, aunque no existen pronunciamientos judiciales al respecto. El caso fue abierto por el juez Baltasar Garzón en 2009 sin que llegase a ningún resultado.

Hasta la entrada en vigor de la Ley de Memoria Histórica en 2007, cada 20 de noviembre (20-N, fecha de la muerte de José Antonio Primo de Rivera y de Francisco Franco), el Valle de los Caídos se convertía en punto de reunión para ultraderechistas seguidores del franquismo y de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española.

Durante la primera legislatura presidida por José Luis Rodríguez Zapatero y dentro de las acciones relacionadas con la aprobación de la Ley de la Memoria Históricase planteó el destino futuro del Valle de los Caídos. Diversos partidos políticos de izquierdas plantearon usar dicho monumento como recuerdo a la actuación del bando franquista durante la Guerra Civil y a la dictadura de España, en la que se recuerde que fue construida por prisioneros políticos. En 2006 el informe elaborado por el laborista maltés Leo Brincat (al que algunos medios han citado como Informe Brincat),​ y aprobado por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, condenaba lo sucedido en materia de Derechos Humanos en España durante la dictadura franquista. En este informe se recogía, entre otras propuestas recomendadas, una exposición educativa permanente en la basílica subterránea del Valle de los Caídos donde se explique que fue construida por prisioneros.[cita requerida]

Esa propuesta fue rechazada por algunos partidos políticos españoles, así como por la Iglesia católica, porque afirman que el monumento es ante todo un templo, no un museo, que acoge los restos de muertos de ambos bandos de la guerra,​ e indican que esta propuesta solo tiene fines políticos.[cita requerida]

El 16 de octubre de 2007, la Comisión Constitucional del Congreso aprobó el proyecto de Ley de Memoria Histórica, en la que consta un artículo referente al Valle de los Caídos. Este artículo, aprobado con el apoyo de todos los partidos políticos, es una nueva regulación para despolitizar el Valle, convirtiéndolo exclusivamente en lugar de culto religioso.​ Así la fundación gestora del Valle de los Caídos tendrá entre sus objetivos la honra de la memoria de todos los caídos en la Guerra Civil y en la posterior represión política. Además en ningún lugar del recinto podrán llevarse a cabo actos de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas o del franquismo.

En lo que respecta a los allí enterrados, se ha confirmado que difícilmente se podrían identificar los restos, pues provienen de diversos orígenes de ambos frentes.33​ El prior benedictino se negó inicialmente a cumplir una sentencia firme para permitir analizar los restos, debido a que su cargo no depende directamente del Estado ni de la Iglesia española.

En 2013 fue necesario encarar un profundo proceso de reparación parcial de algunas esculturas, debido a problemas en los materiales que usó su autor al realizarlas.​ A fecha de 2016, los trabajos de restauración han concluido, pese a que se sospecha que los problemas por la incompatibilidad de materiales pueden afectar también a otras esculturas y la impermeabilización interior de la Basílica es deficiente, ocasionando filtraciones y goteras.​

En 2017 el relator especial para la promoción de la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición de la ONU recordó al Gobierno Español "de forma urgente" las demandas de las víctimas del franquismo, apelando a los Derechos Humanos y dejando de lado posturas de partidos políticos.

El coste total de la obra, rendida en mayo de 1961 por el Interventor General de la Administración del Estado y del Consejo de Obras del monumento, ascendió a: 1.159.505.687,73 pesetas (6.968.770 €) , sin que se invirtiera dinero del erario público.38​ Como consta en el Decreto-Ley de 29 de agosto de 1957:

A fin de que la erección del magno Monumento no represente una carga para la Hacienda Pública, sus obras han sido costeadas con una parte del importe de la suscripción nacional abierta durante la guerra y, por lo tanto, con la aportación voluntaria de todos los españoles que contribuyeron a ella.

Esta recaudación voluntaria por suscripción fue de 235.450.374,05 pesetas (1.415.085 €).La cantidad restante se obtuvo del dinero recaudado en los sorteos extraordinarios de la Lotería Nacional celebrados anualmente cada 5 de mayo a partir de 1957; a ello hay que sumar «millares de donativos particulares», según Diego Méndez.

Las entradas proporcionan al Estado un promedio de dos millones de euros anuales​, pero es deficitario. En 2017 se conoció que el monumento supuso un déficit de 2,5 millones de euros a Patrimonio Nacional en los tres años anteriores.

En el complejo se hallan una abadía benedictina, la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, hospedería para atender al turismo y una basílica, todo ello dominado por una gran cruz.

En la decoración de la basílica tomaron parte, en estrecha colaboración con su arquitecto, algunos de los artistas españoles más importantes del momento, de diversa ideología política. Su revestimiento interno es austero: el pavimento de mármol y granito pulimentados, refleja la iluminación; los muros están forrados de cantería de granito; la bóveda de la nave lleva los tres grandes arcos fajones forrados de sillería que dejan, entre uno y otro, tramos, a su vez divididos por otros arcos, formando casetones con su interior de piedra irregular, simulando la propia del risco.

La sobria puerta de entrada consta de tres cuerpos; el central está compuesto por dos pilares que enmarcan una verja en cuya crestería luce, sobre un águila bicéfala, la Cruz del Valle y, debajo de ella, el escudo de España, a la izquierda el escudo de armas de Franco (fundador del monumento) y a la derecha el escudo de la Orden de San Benito.​ Adosadas a ambos lados de esta portada, hay otras dos puertas de menor tamaño por donde pasan los vehículos de turismo.

Una carretera va ascendiendo paulatinamente por zonas que se repoblaron en su día principalmente con pinos, así como con cipreses, abetos, piceas, enebros, olmos, chopos, castaños, etc. En el recorrido el visitante se encuentra con cuatro grandes monolitos cilíndricos (dos a cada lado de la calzada sobre pedestal escalonado) a modo de pórtico: se trata de los llamados «Juanelos», tallados en granito y de 11.50 metros de altura y 1.50 metros de diámetro cada uno. Proceden de las canteras de Fonseca y Nambroca y fueron labrados en el siglo XVI, durante el reinado de Felipe II, para ser utilizados por el ingeniero italiano afincado en ToledoJuanelo Turriano.

La cruz tiene una altura de 150 metros, de los que 25 corresponden al basamento con los cuatro evangelistas (de 18 metros de altura cada uno) y sus símbolos o tetramorfos -Juan y el Águila, Lucas y el Toro, Marcos y el León y Mateo y el Hombre alado- realizadas por Juan de Ávalos; 17 metros al cuerpo intermedio con las virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza; y 108 al fuste de la cruz. Si a ello se añade la altura del risco de la Nava utilizado a modo de pedestal rocoso, habría que sumarle otros 150 metros más. La longitud de los brazos es de 46,40 m, en cuyos pasillos interiores podrían cruzarse dos vehículos de turismo.

La estructura del conjunto se fabricó con hormigón armado reforzado con un bastidor metálico y recubierto con cantera labrada y mampostería de berrugo. La construcción se hizo sin andamiaje, elevando la edificación desde dentro, como si se tratara de una chimenea; al mismo tiempo iban subiendo las escaleras y el montacargas, donde ahora existe un ascensor, por el interior. Los brazos, con una orientación norte-sur, se realizaron también sin andamios, colgando una plataforma del armazón de hierro, según se iba montando éste.

En cuanto a su delineación, está lograda por la penetración de prismas rectangulares, que forman una cruz griega en la sección transversal, con una suave gola realzada que amortigua la arista exterior de cruce de los dos prismas. Está considerada como la cruz cristiana más alta del mundo, visible a más de 40 kilómetros de distancia.

Desde la carretera se asciende a la gran explanada por una escalinata, de 100 metros de anchura y dividida en dos tramos, cada uno de diez escalones. Está asentada sobre roca viva y termina en la gran explanada, que tiene una superficie de 30.600 metros cuadrados. Su pavimento forma una cruz en planta que deja, en los cuatro ángulos, cuadrados enlosados con piedras de forma irregular, cuyas uniones se delinean con trébol y rey-gras. Un pretil ancho y fuerte enmarca esta parte central de la explanada, separándola de otras dos laterales a las que se desciende por escalinatas, también graníticas. Nueva escalinata de quince escalones y 63 metros de anchura, conduce a la puerta de la cripta.

Fuente Wikipedia España


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